Cosnta que en 1625 Felipe IV “fue servido de mandar dar y dio un Real Despacho al doctor Don Agustín de Menaria, vecino de la villa de Calcena en el reino de Aragón, para que pudiese beneficiar una mina de hierro, llamada la Almagrera, que está en el termino y jurisdicción de la villa de Ólvega; y la dicha mercé se hizo en atención a haberla descubierto”.
Dicho señor era clérigo y “fuer el primero que se supone descubrió la dicha mina”. Sus herederos beneficiarían “la vena de la dicha mina de la Almagrera”.
Pero parece que entonces en Ólvega estaban convencidos de que aquel mineral “no puede servir ni sirve para otro efecto, sino el referido de almagrar ganado laino”; y que la mina no era de hierro, ni hay vena de hierro ni de otro metal”. Por ello, en 1691, Carlos II manda que se lleve mineral desde la Almagrera con el objetivo de servir para la fundición a Trasobares (Zaragoza), y ver si es mina de hierro.
En 1695, por orden de Carlos II, se manda a los propietarios particulares que “dejen libre uso y aprovechamiento de ella a dicha Villa de Ólvega, para que pueda sacar y beneficiarla para almagre”. A partir de esa fecha funcionó el conocido Molino de Almagre por cuenta de la Villa, “que molia a represa y era de muela”.
Ólvega, que estuvo a favor de Felipe V, también experimentó las consecuencias de la Guerra de Sucesión, “por ser el paso para el reino de Aragón”, en hombres y dinero. Se afirma que en 1706 su población era de 108 vecinos sin viudas; pero, en 1751, de forma más fidedigna, los vecinos son 270 y tienen 260 casas habitables. Y que, asi mismo, por otras contribuciones suyas, no se le obliga a “cerrar alguno portillos de la cerca de esa dicha cilla, que era toda de tierra, sin haber muralla ni fortaleza”.
El monarca le reconoce algunos privilegios concedidos por otros reyes anteriores que no eran muy notables. La vida en la Villa en el siglo XVIII –el Siglo de las Luces- no es muy boyante. Su economía es pobre y tan sólo se atiende en el municipio a los mas perentorio.
A mitas del siglo XVIII hay solamente 1000 labradores que se empleaban en este oficio. Mucha gente tenía que dedicarse a ejercer otras ocupaciones, como hacer carbón y cal, pastoreo, esquileo, jornaleros del campo, temporeros,... Habia 40 pelaires, 7 tejedores de paños, 6 tejedores de lienzo, 4 tundidores, zapateros...
