El retablo mayor 



Está bien conservado y luce un rico dorado en su estructura de líneas armónicas y escuetas. Data de principios del siglo XVII. Veamos sus tres partes: el banco, cuerpo y ático.



El banco los componen las tres pinturas sobre tabla, con las sotabasas y ménsulas centrales. Son de tema mariano y recuerdan las del retablo de la ermita de Olmacedo. La escena de la izquierda representa la Anunciación del Ángel a María. En el centro hay dos cuadros: El nacimiento de Jesús, en el que destacan los rostros de la Virgen y la muchacha del cántaro y La Sagrada Familia. A la derecha está representada la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, con fondo de arquitectura maciza. 

 
 
Cuatro grandes columnas de fustes acanalados y con capitel corintio forman el cuerpo del retablo. Barroco y original resulta el entablamento, por su enmascarado friso y su saliente cornisa corrida. El centro lo ocupa lo hornacina de la Virgen de los Mártires, con casetones de rosetas en los intradós. La imagen se asienta sobre una ménsula en forma de media crátera con labores. Tiene ese aspecto troncónico de muchas imágenes por tratarse de una escultura con vestidos sobre puestos, pero en realidad aunque deteriorada, es una antigua talla sedente de la Virgen, de traza gótica, en la que queda oculto bajo los mantos del torso, que conserva alguna reminiscencia románica.
Una vez sea restaurada, se apreciará cómo es la escultura que decana de la villa, que bien pudiera fecharse como coetánea de su iglesia o algo posterior. El nombre de “Virgen de los Mártires” hace mención a aquellos que murieron en el incendio del contiguo castillo, “por quedar en la Corona Real”. Están enterrados en la ermita, aunque la imagen es anterior a este hecho.
A la izquierda está la bella talla gótica, del siglo XV, de San Blas obispo. Es esbelta, estilizada, con estofato y policromía en su vestimenta. Fue titular de una cofradía y lo tenían por patrón cardadores y palaires, que eran aquí una cuarentena en 1751. Fuera del retablo está la imagen de San Antonio de Padua. En el lado derecho se encuentra una imagen de San José. Más abajo, sobre la credencia, está la de San Pascual Bailón, que data de 1886, donativo de Manuel Royo y Gregoria Sonier.
En el ático, bajo frontón curvo, soportes y aletas, está el calvario. El cristo es escultórico, con perizoma barroco, y la Virgen y San Juan están pintados sobre lienzo. 

 
Muros laterales
En el lado izquierdo, en una pequeña hornacina pintada, hay una imagen vestida de la Virgen adolescente. Sigue la figura clásica de San Isidro y un cuadro de Santa Lucia. En el retablo pintado barroco, el centro lo preside el Sagrado Corazón de Jesús. Encima, se ve una copia de la Piedad sobre tabla y más arriba un crucifijo con efigie.
En el lado opuesto, se ve otro fresco simulando también un retablo barroco, dedicado a San Román Nonato. Aquí también hay un cuadrito con la oración oficial de la Congregaciones Marianas en la Villa, con fecha 15-X-1939.
 

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